Historia con Dios

 


Mi nombre es Santiago de Jesús Baquero González, soy católico y está es mi historia sobre la relación que he tenido con Dios, nací en una familia católica, donde me criaron teniendo como pilar esta religión, estudie todo mi Jardín, mi primaria y mi secundaria, en el colegio Diocesano San José y sus bases son según esta religión, en pocas palabras siempre he crecido siguiendo el catolicismo, cosa que hoy en día no me arrepiento en lo absoluto, pero como cualquier ser humano he tenido mis bajones o momentos donde mi fe a estado desencaminada.

Desde que tuve la consciencia necesaria para llegar a medio entender lo que es un padre nuestro, un rosario o una misa, sentía que era aburrido tener que asistir a la iglesia o hacer oraciones, pero, todo cambia cuando llego a secundaria donde desde sexto a octavo grado viví sumergido en un mar de mentiras por querer ser aceptado y no pertenecer al grupito que molestaban, lo cual me llevo a bajar mi nivel académico, crear una inseguridad en mi que hoy en día todavía me persigue pero la he sabido controlar, incluso llegue a meterme en peleas y me gane mi primera y última suspensión en el colegio, claramente para esos tiempos yo no rezaba y mucho menos asistía a una misa, si llegase a ir era porque me obligaban, incluso creaba planes con mis compañeros solo por no querer asistir a misa, obviamente todo lo que hacia me iba dañando poco a poco y nunca puse mi confianza en alguien que me apoyara o me aconsejara, digo no tuve la confianza en vez de suerte, porque, en verdad si tenia gente a mi alrededor que me hubiera ayudado, pero por mi misma inseguridad no les daba esa confianza de que supieran como me sentía, pues, sería una significado de debilidad desde mi punto de vista en ese tiempo.

Todo empieza a cambiar a partir de que paso a noveno grado, mis compañeros a los cuales les intentaba mostrar alguien quien no era, perdieron año y por obvias razones no estuve con ellos en noveno, ni en los siguientes grados. En noveno conocí unos compañeros los cuales llegue a ver que tenían los mismos gustos que yo, pero literalmente los mismos, amábamos el futbol, nos gustaba la misma música, las mismas comidas y cuando hablábamos sentía que podía ser yo mismo con ellos, no tenia la necesidad de inventar cosas, hasta el punto que me sentía mal cuando quería inventarles una historia que nunca paso o algo que no soy, cosa que nunca me había pasado, razón por la que empecé a ser mas feliz y lograba socializar a mi forma, sin necesidad de aparentar tener otros gustos o ser otra persona, pero ese año no fue lo único que influyo en mi proceso de cambio, pues viví una experiencia que nunca me arrepentiré de haberla vivido y la repetiría mil veces, realicé el retiro de semillitas de Emaús teniendo 15 años, donde conocí personas que fueron temporales pero me hicieron vivir dos años muy especiales. De ahí empecé a asistir a la iglesia por decisión mía, a veces les decía a mis papas cuando no veía movimiento los domingos temprano para ir a misa; "vamos a la misa de hoy" y ciertamente allá terminábamos.  Claramente unas de mis principales motivaciones era el grupo de Emaús, cosa que desaparece por culpa de la pandemia pues la gente deja de asistir y cuando ya logramos pasar este suceso devastador para todos, en la iglesia donde yo asistía y aún asisto que es mi segunda casa, la catedral, solo quedábamos 10 personas de Emaús, pero lo raro era que aun así no deje de asistir ni perder la emoción de ir a congregarme, luego de esperar 3 años, la catedral vuelve a tener un gran numero en el grupo de Emaús y en el 2022 realizo mi retiro de revolución juvenil en esta misma parroquia, encuentro que pude hacer en otro lado, pero muchas cosas pasaron y Dios decidió que esperara hasta ese año, que sin lugar a duda no me quejo de eso, pues a raíz de ese maravilloso cara a cara que tuve con nuestro padre celestial, mi pasión por asistir a la iglesia incrementó,  actualmente mis amistades más cercanas y en las que más confió, las conocí en ese retiro, pero sentía que algo me faltaba para conectar más con Dios, entonces llega una persona a mi vida que considero es un angelito mandado por Dios, y de verdad que le agradezco por ponerla en mi camino, puede decirse que actualmente ha logrado algo que mi mama intento por años, y es que mi necesidad y pasión por asistir a la casa del señor sea completa, actualmente ya hago oraciones por mi cuenta, asisto a mis obligaciones católicas por cuenta mía y no por elección de un tercero. Me siento agradecido por todo lo que me a tocado pues nunca me faltó nada, pero el camino que seguía no era el correcto. Gracias ha sucesos y personas vestidas de ángeles, eso cambio y siento que voy por el camino correcto.

Comentarios

Entradas populares de este blog